opinión 
 

Día de los/as trabajadores/as :

las impresentables desigualdades laborales y el género en el 1 de mayo 2020.

 

Dra. Victoria Gálvez Méndez

Directora Ejecutiva

Observatorio Sociedad & Género

 

Este 1° de mayo, día de los y las trabajadoras del mundo, nos encuentra en un contexto de crisis sanitaria-económica y de vulneraciones flagrantes hacia quienes venden sus  capacidades de fuerza laboral,  por un salario insuficiente para la sobrevivencia básica, lo que  nos invita no solo a  recordar   los mártires de Chicago, que murieron por defender jornadas laborales de 8 horas diarias, sino a constatar que las malas condiciones laborales persisten y que muchas reivindicaciones de otrora,  están vigentes en nuestras sociedades , sometidas al capitalismo moderno.

El mundo de la regulación del trabajo parece aceptar que los trabajadores que mueren, resultan heridos o enferman – están ocasionados  -  por formas de producción no sostenibles según lo señalara recientemente la  Organización Internacional del Trabajo (OIT)  para conmemorar a los/as trabajadores que han perdido la vida en el contexto de salud y se propone fomentar la conciencia por la salud y la seguridad de los trabajadores en el trabajo.

Es loable tal disposición que sin duda no alcanza para modificar la precarizada situación laboral de hombres y mujeres, niñas y niños viviendo en una  pobreza  que se ha  profundizado con  el actual contexto nacional de emergencia sanitaria y la peligrosa naturalización de creer que sobrevivir es suficiente, que es el subtexto de los profusos discursos del poder intenta cristalizar en las conciencias de las personas.

Pensar la realidad desde las antípodas parece ser la forma de desgastar los ánimos de exigencia de que no se violen los derechos humanos en cada acto legitimado por las instituciones de poder. Los Medios de Comunicación de Masas que nos acosan con letanías cerca del cuidado por un lado, filtran escenas de las impresentables desigualdades laborales y de género; luego, altisonantes  discursos arrogantes sobre la economía privilegiada por sobre la vida y ña salud de los/as trabajadores con  el blindaje hacia el capital acumulado de las grandes empresas .Mientras unos pocos, muy pocos hablan desde sus lugares de superioridad de clase  frente a la situación social , resultan ser demasiados para quienes conviven con el dolor de trabajar a cambio de salarios  por debajo de la línea de lo tolerable para vivir.  Así este 1 de mayo no es el trabajo lo que podría celebrarse, sino conmemorar la histórica explotación para quienes aún conservan sus fuentes laborales,  o bien con los eufemismos de la OIT : esas  formas de producción no sostenibles.

Inevitable recordar el 11 de enero del año 2010, cuando Chile suscribía  su ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos OCDE, era  en ese entonces , el primer país sudamericano en ingresar a la comunidad y ocupar el lugar  31 de la OCDE. El objetivo principal declaraba  promover políticas para mejorar el bienestar social y económico de todos los pueblos del mundo, cooperando para responder a los desafíos económicos, sociales, medioambientales y de buen gobierno.

No será difícil evaluar lo lejano que se está de una de las tantas orientaciones que se recibió de este organismo para acortar las brechas de género, donde Chile sigue siendo  el más desigual entre los países miembros. No será difícil tampoco indagar si las orientaciones de aumentar los recursos dedicados a políticas laborales activas que se enfoquen en la participación laboral de las mujeres y el programa de "Buenas Prácticas Laborales con Equidad de Género" (2012) que buscaba promover la reducción en las brechas de género, se cumplen. No será difícil suponer cómo está operando hoy con un contexto alarmante de desempleo creciente, con  la ONU que advierte aumento de violencia de género hacia las mujeres tras las medidas para contener el COVID-19.el teletrabajo de las mujeres en sus casas y con el componente no menor, que es la persistencia de su rol histórico en el cuidado de los otros , a sabiendas  que compromete sus acciones, racionalidades y emociones. Se releva a las mujeres ,solo por mencionar a un segmento maltratado, ya que el género incluye a todas y a todos.

Así este, sigue enmarcado en relaciones sociales de poder, definidas por las lógicas del mercado patriarcal e impuestas por racionalidades heteronormativas  y valores simbólicos culturales .

Sin duda sigue siendo una tarea ineludible transformar la obediencia, en conciencia por refundar nuestras sociedades.