opinión 
 

Los riegos de ser hombre en medio de la Pandemia

 

Desde las Ciencias Sociales, los estudios sobre masculinidades han ahondado en las últimas décadas sobre los peligros para la salud que conlleva la socialización masculina en una sociedad patriarcal como la nuestra. Tradicionalmente se evidencia que las mujeres están educadas para cuidarse y cuidar, por tanto, lo que involucra el autocuidado y el de otros no está dentro de los componentes de esta masculinidad.

Las tendencias epidemiológicas diferenciales entre hombres y mujeres entregadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indican que la mortalidad prematura de varones por enfermedades no transmisible y por razones de comportamiento inadecuado es notoriamente más alta que en el caso de las mujeres. Por tanto, un hombre tiene mayor probabilidad de morir antes de los 70 años, principalmente por el inoportuno acceso a atención médica, salud mental, violencia. Junto con ello, el 36% de estas muertes prematuras son evitables, versus un 19% en el caso de las mujeres.

A nivel nacional, la encuesta IMAGES (The International Men and Gender Equality Survey) en el 2011 abordó la opinión que tienen los hombres chilenos sobre la atención que reciben en los sistemas de salud. Estos indican que los servicios no están organizados a sus horarios (27,9%), los servicios no son acogedores con los hombres (27,8%) y que cuando han ido acompañados por su pareja, el profesional se ha dirigido principalmente a ella (11,8%).

En cuanto a la pandemia producida por el COVID-19, los datos del Ministerio de Salud al 7 de abril de 2020 indican que 28,2%de los contagiados reportados son varones, por sobre el 27,3% correspondiente a mujeres.

Por tanto, las exigencias que impone el patriarcado hacia los varones son diversas en todos los ámbitos de la vida cotidiana, pero especialmente crueles en el cuidado de sí mismo y de otros. Los hombres no lloran, no sienten dolor, no van al médico, no toman medicamentos o simplemente “no les va a pasar”. Esta sensación de inmunidad ante el peligro se observa en la conducta agresiva y violenta del varón en los aspectos cotidianos. El hombre está socializado desde la agresión y la represión, desde la demostración de fuerza y dominación. Estos mandatos patriarcales, aún muy presentes en nuestra cultura, nos ponen en riesgo y a nuestros seres queridos.